Seguidores

Translate

Datos personales

Madrid, Spain
El ruido del interruptor fundió la luz y en la oscuridad no hallé luciérnagas.

martes, 9 de septiembre de 2014

PUREZA




Era un niño grande que jugaba a ser hombre, en un caparazón a rebosar de juegos infantiles. Se deslizaban sus pensamientos como por un tobogán por su mente, y su cuerpo maduro se balanceaba sobre el columpio en compañía de otros niños...

- Mamá mis amigos del parque, ¿por qué son enanos?
- Cariño bebe un sorbo de zumo, no te atragantes.
-Mami, ¿para qué?, ¿para seguir creciendo?
-¡Pues claro! Al paso que llevas dentro de nada vas a ser tan alto como papá.
- Me llaman, me voy con los enanos, quieren que me ponga de portero...
-Cariño, estate donde mamá te vea.
-Mami me dan pena mis amigos, no saben que son enanos.

6 comentarios:

  1. El problema, además de en los niños, está en los padres que los siguen tratando de forma infantil. Claro que ahora hay más avances... pero antes también, al menos, muchos padres les conferían dignidad. Otros los dejaban a su suerte...

    ResponderEliminar
  2. Sí es complejo, María Teresa. Mi pretensión en este escrito ha sido desde la ternura de la inocencia, fuente de pureza.

    Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  3. Profundo y emocionante texto. Un gran abrazo y mi agradecimiento.

    ResponderEliminar
  4. Creo entender que el protagonista es un hombre que no creció nada más que de cuerpo, manteniendo la inocencia de la infancia.
    Tierno y dulce tu relato que me ha llegado.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Tierno tu microrrelato, sobre esas personas, que siendo ya adultas, continúan siendo niños porque su coeficiente intelectual se quedó ahí. Gran homenaje a estas personas dicapacitadas que merecen todo nuestro apoyo y cariño.
    Besos y feliz semana.

    ResponderEliminar
  6. Un relato que apunta al corazón...y una lectura que apunta a la reflexión.
    Te dejo un abrazo.

    ResponderEliminar