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Madrid, Spain
El ruido del interruptor fundió la luz y en la oscuridad no hallé luciérnagas.

jueves, 20 de septiembre de 2012

YACER O NACER EN ALGO




Y yacer para nacer o viceversa, hacia una abertura sin cremallera, en una expulsión de carne y hecho cárnico. Sin una mirada en la luz naciente que envuelve. Amasado a mi diminuta boca, gime el dolor en mi llanto prestado en donde se preña el indómito huracán de la virgen ignorancia. Turbulento misterio que activa la maquinaria de un ser macerado y medroso en polvorienta.
Rozamiento y deseo biológico, lujuria acompasada de embelesamiento genital, ora nazco ora lloro, húmedo en una lágrima, me ahogo inconsistente en un pezón protector que busco a gritos, maná  y soporte de un ente desnudo de conceptos, arrastrado en el tránsito de un viaje alegórico, masticando sin fauces primeriza luz desde un lapso andaré el ocaso predestinado, a sabiendas en el transcurrir finito de no discernir enigma alguno que aclare en absoluto mi procedencia, cual génesis inexpugnable que convive inmaterial más allá del óvulo creador.
Gramática infernal que acumulas códigos arbitrarios, sonidos articulados y presos de los cinco sentidos, limitada impotencia cognitiva, insuficiente herramienta de comprensión, que solo proporciona algo más o menos que yacer o nacer en algo.

Entrada dedicada a mi amigo y gran escritor: Luis Castillo.

3 comentarios:

  1. Como tienes el don de habitar en un paraíso donde el agradecimiento resulta frívolo y siempre tosco, solo se me ocurre ofrecerte estas letras que escribí para nadie con aspecto de ángel. Desde ahora también son tuyas. Un abrazo, maestro!!

    "Todo quieto, templado y con ese toque a gastado que adquiere un libro usado, con el mismo rigor mortis de un cadáver pasado.
    El tiempo, el único enemigo que no sabe de pautas y ni para sí se concede un segundo. El tiempo resbala por la dura capa de lo inmóvil, del artificio que es pretender tener la temperatura del agua en Alaska.
    Periodos vitales que riego para que se transformen en épocas. Los guardo en fresqueras escondidas en lo más recóndito del alma.
    Yo soy mi propia ofrenda para este momento sin tregua, para este combate de tiempo y estancia, para este dueto que forma mi voz con su eco.

    Pero sigue goteando el arrullo de días en esta habitación estanca y aparecen mañanas disfrazadas de plata y renacen noches con sabor a brasa que disipan el frío que hierve en mi áurea.
    Todo pasa y todo queda en esta nada envasada al vacío; mientras contemplo, con los ojos cerrados, el volar de momentos que ayer esculpí en estatuas."

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    1. En el albero, en soledad con el toro, mi capote ensangrentado desfigura el rostro de mi vida, en sudarios que retratan muerte...El sexto toro, de nombre "el Pitoniso" adivinó mi mal arte plástico, y a medio giro estético de capote y pase con filigrana, empitonó mi descuido, hizo trapos de mi carne, danzé piruetas entre sus cuernos, me vació el alma hasta la última letra, escribió en rojo mi adiós sobre la arena, mis despojos lloraron mi pérdida... la plaza enmudeció, el toro salió a hombros.

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  2. Bardo, me ha encantado tu entrada y me ha inspirado también algo que estaba escribiendo que ya colgaré más adelante.
    Gracias siempre por tus comentarios cariñosos.
    No paso todo lo que quisiera porque estoy convaleciente de un accidente de tráfico (no ha sido grave pero sí lo suficiente como para dejarme con movilidad reducida jaja) lo que me faltaba.
    Ya iré pasando poco a poco
    Un beso

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